Cómo construir una estrategia de ciberseguridad sólida en el sector financiero
No porque le falten herramientas, sino porque esas herramientas no se hablan entre sí. Esa es, quizás, la paradoja más costosa del sector financiero colombiano hoy: organizaciones que han invertido en seguridad, pero que siguen expuestas porque sus capacidades operan en silos.
El contexto lo hace más urgente. Las amenazas ya no son oportunistas ni artesanales. Los grupos criminales usan inteligencia artificial, automatizan sus ataques y los dirigen con precisión quirúrgica. Modelos como el Ransomware as a Service han convertido el cibercrimen en un negocio escalable, accesible para actores con pocos recursos técnicos pero con alta capacidad de daño.
La ciberseguridad dejó de ser un problema de TI. Ahora es una conversación de junta directiva.
Frente a ese escenario, Asobancaria y Axity proponen un cambio de enfoque: pasar del cumplimiento reactivo a una estrategia integrada, donde los controles compartan contexto, la información sobre amenazas fluya en tiempo real y las decisiones se tomen con visibilidad real del riesgo.
“La transformación digital y las amenazas crecientes han convertido la ciberseguridad en un asunto estratégico para las organizaciones financieras, con impacto directo en el negocio y la confianza del cliente” afirma Carlos Beltrán, Director de operación del CSIRT Financiero.
Pero el riesgo no se limita al objetivo directo. Los ciberdelincuentes buscan atacar puntos críticos y cadenas de suministro, donde los niveles de protección suelen ser menores. Cuando uno de esos eslabones cede, el impacto se expande hacia las entidades financieras, generando consecuencias operativas, financieras y reputacionales de gran envergadura.
Del cumplimiento a la estrategia integrada
Esta evolución evidencia una realidad clara: los controles tradicionales, aislados o reactivos, no logran mantenerse al ritmo de las amenazas. La seguridad basada únicamente en cumplimiento normativo o en la adopción de nuevas herramientas resulta insuficiente.
"Depender de controles tradicionales y reactivos implica un riesgo que el sector financiero no puede permitirse. El entorno actual exige anticiparse a las amenazas y priorizar acciones según su impacto real en el negocio" añade Leonardo Pineda, Senior Cybersecurity Account Manager de Axity.
El documento plantea que el reto no es adoptar más marcos de referencia, sino integrarlos bajo una lógica coherente. Una entidad puede contar simultáneamente con soluciones de monitoreo, gestión de vulnerabilidades y control de acceso, todas alineadas a distintos estándares.
Sin embargo, si estas capacidades no comparten contexto ni priorización basada en riesgo, la respuesta seguirá siendo fragmentada. El valor está en articularlos estratégicamente, de modo que los controles dejen de operar en silos, la telemetría se correlacione y las decisiones se tomen con contexto real.
Un elemento clave del análisis es que las organizaciones financieras no parten de cero. Han implementado controles, desplegado plataformas y acumulado experiencia valiosa. El desafío no es la falta de capacidades, sino su falta de articulación estratégica. Por eso, el primer paso propuesto es mapear lo que ya existe: identificar controles activos, documentar procesos y evaluar la efectividad de cada componente frente a riesgos reales.
Los expertos proponen una progresión en seis pasos: inventario y diagnóstico de capacidades existentes; mapeo de riesgos y amenazas; definición de objetivos estratégicos; integración de marcos y arquitecturas; priorización y planificación de acciones; y ejecución basada en evidencia, con gobernanza y revisión continua. En este camino, el CSIRT Financiero de Asobancaria cumple un rol operativo relevante al facilitar la identificación, análisis y difusión de información sobre amenazas e incidentes, fortaleciendo las capacidades colectivas del sector.
El análisis propone una progresión arquitectónica que parte de reconocer en qué nivel de madurez se encuentra cada organización. Las entidades ubicadas en niveles intermedios suelen contar con controles implementados y cumplimiento regulatorio activo, pero con baja integración entre sus capacidades. El salto hacia niveles superiores de madurez implica integrar marcos, correlacionar telemetría y priorizar con base en el riesgo real del negocio, midiendo la resiliencia institucional de forma objetiva.
Para acceder a todos los hallazgos, el modelo de madurez y la guía paso a paso, descargue la versión completa del documento en: https://axity-19942131.hs-sites.com/ciberseguridad-estrat%C3%A9gica
