Continuidad operativa y abastecimiento: los desafíos logísticos ante un entorno climático cada vez más exigente
La creciente exposición de Colombia a fenómenos climáticos extremos está obligando a las empresas a replantear la forma en que gestionan sus operaciones logísticas y cadenas de abastecimiento. En un país donde el transporte terrestre moviliza la mayor parte de las mercancías, eventos como incendios forestales, olas de calor prolongadas o restricciones en corredores viales pueden traducirse en retrasos, mayores costos operativos y riesgos para la continuidad del negocio.
Este escenario adquiere una relevancia particular ante el incremento en la probabilidad de desarrollo del fenómeno de El Niño durante el trimestre mayo-junio-julio de 2026. Según el más reciente análisis técnico del Gobierno nacional, esta posibilidad aumentó del 62 % al 82 %, anticipando condiciones asociadas con temperaturas más elevadas, una mayor frecuencia de días secos y un incremento del riesgo de incendios en distintas zonas del país.
La vulnerabilidad es aún mayor si se considera la fuerte dependencia de Colombia del transporte por carretera. De acuerdo con un análisis de ANIF, este modo de transporte pasó de representar el 63 % al 80 % de las toneladas movilizadas entre 2016 y 2024, consolidándose como el eje principal de la actividad logística nacional.
A su vez, las proyecciones del IDEAM indican que amplias zonas de las regiones Andina, Caribe y Pacífica podrían registrar precipitaciones por debajo de los niveles habituales, mientras que las temperaturas se mantendrían por encima de sus promedios históricos, especialmente en las regiones Caribe, Insular, Orinoquía y en los valles interandinos. Este panorama refuerza la necesidad de fortalecer la capacidad de anticipación y resiliencia de las organizaciones para responder de manera efectiva a posibles interrupciones en el flujo de mercancías.
Este panorama podría incrementar la presión sobre corredores viales estratégicos para la movilización de mercancías. Los incendios forestales pueden generar cierres preventivos o temporales de vías, mientras que las altas temperaturas podrían afectar la operación logística, aumentar los tiempos de desplazamiento y generar mayores costos para las empresas que dependen del transporte terrestre para abastecer sus operaciones.
Para compañías vinculadas a la logística, el almacenamiento y la distribución de materiales, estos riesgos hacen cada vez más importante la planeación y la capacidad de anticipación. "Las empresas están entendiendo que los eventos climáticos extremos ya no son riesgos aislados, sino factores que pueden impactar directamente la continuidad de sus operaciones. Anticiparse a posibles interrupciones en el transporte y fortalecer la resiliencia logística será clave para reducir afectaciones durante los próximos meses", afirmó Nicoll Monguí, Coordinadora Comercial y Despachos de Central de Maderas.
Abastecimiento y continuidad operativa, ante los desafíos de El Niño
En un contexto donde fenómenos climáticos como El Niño pueden generar interrupciones en la movilidad de mercancías y presiones adicionales sobre las cadenas de abastecimiento, contar con una infraestructura logística sólida se convierte en un factor clave para garantizar la continuidad operativa de las empresas.
Como uno de los principales productores y proveedores de estibas del país, Central de Maderas cuenta con una red de abastecimiento distribuida estratégicamente en Yalí (Antioquia), uno de los aserríos más tecnificados del país; Bosconia (Cesar), clave para la atención de la región Caribe; y el Nordeste antioqueño, una zona forestal estratégica para el suministro de materia prima. Esta operación se complementa con centros de distribución en Bogotá y Cartagena. Gracias a esta red, la compañía mantiene inventarios robustos y tiempos de entrega competitivos en todo el país.
La compañía cuenta con una capacidad de producción cercana a las 500.000 estibas nuevas al año y una capacidad de remanufactura de aproximadamente 200.000 unidades adicionales. Esta infraestructura le permite atender las necesidades de grandes operaciones industriales, garantizando altos estándares de calidad, eficiencia y desempeño operativo.
Esta capacidad resulta fundamental para industrias como manufactura, cosmética, hidrocarburos, petroquímica, automotriz, construcción, alimentos y bebidas, entre otros, donde las estibas son un elemento esencial para el almacenamiento, la movilización y la distribución eficiente de mercancías.
Aunque suelen pasar desapercibidas dentro de la cadena logística, las estibas cumplen un papel estratégico para garantizar el flujo continuo de productos entre centros de distribución, plantas de producción, comercios y consumidores finales. Su disponibilidad es determinante para mantener la operación de sectores que dependen de una logística eficiente y sin interrupciones.
Frente a escenarios de mayor variabilidad climática, la preparación, la diversificación de capacidades operativas y la gestión anticipada de riesgos serán factores cada vez más relevantes para fortalecer la resiliencia logística y garantizar el abastecimiento de las industrias que impulsan la economía colombiana.
