IA en el derecho: avances acelerados y el desafío de mantener el control humano
En medio del avance de Colombia hacia la regulación de la inteligencia artificial, surge un debate cada vez más relevante: el ritmo al que estas tecnologías están incidiendo en el ámbito jurídico podría estar superando la capacidad de supervisión humana. Este fenómeno plantea interrogantes sobre la solidez de las decisiones legales y la protección efectiva de los derechos de las personas.
La incorporación de herramientas basadas en IA ha transformado significativamente la práctica del derecho. Procesos que antes demandaban extensas jornadas de análisis —como el estudio de expedientes, la búsqueda de precedentes o la sistematización de información— ahora pueden resolverse en cuestión de segundos. No obstante, esta eficiencia también introduce desafíos importantes, especialmente cuando se corre el riesgo de omitir variables esenciales como el contexto particular de cada caso, la privacidad de los datos o la integridad de la información.
Frente a este escenario, SONDA, compañía especializada en transformación digital con presencia regional, enfatiza que el valor de estas tecnologías depende directamente del rol activo del profesional jurídico. El uso responsable de la IA implica que los abogados conserven la dirección de los procesos, validen críticamente los resultados generados y eviten delegar decisiones estratégicas en sistemas automatizados que, como cualquier herramienta tecnológica, no están exentos de errores.
Eficiencia sí, pero con límites claros
El uso de IA en el derecho no es nuevo, pero su aceleración reciente, impulsada por modelos avanzados y automatización inteligente, está redefiniendo las funciones de los profesionales jurídicos. Hoy, herramientas predictivas pueden identificar patrones en decisiones judiciales, e incluso sugerir cursos de acción. Sin embargo, la IA debe entenderse como una herramienta de apoyo y no como el decisor final.
Diversos estudios advierten que estos sistemas pueden generar resultados erróneos, incompletos o difíciles de explicar, lo que puede afectar principios esenciales como la transparencia y la defensa técnica entre otros.
Dicho lo anterior, se recomienda limitar el uso de la IA en tareas administrativas, operativas y de apoyo, siempre bajo supervisión humana y con responsabilidad del profesional que la utiliza.
La función del abogado en la adopción de la IA
En esta transformación la función del abogado no desaparece, sino que se transforma. Mientras la IA agiliza búsquedas, correlaciona información y puede generar ideas, los profesionales del derecho deben garantizar la interpretación, la ética y la seguridad jurídica.
Las funciones que requieren criterio, empatía y análisis contextual seguirán siendo predominantemente humanas. De hecho, el futuro del sector se proyecta como un modelo híbrido, donde la tecnología amplifica capacidades, pero no reemplaza el juicio profesional del abogado.
“La inteligencia artificial está redefiniendo la eficiencia en el sector legal, pero la racionalidad y criterio jurídico sigue siendo sin dudarlo un activo humano. Bajo ningún contexto la IA puede reemplazar el rol del abogado pero claramente si lo puede potenciar, especialmente en tareas rutinarias que no requieran mayor discernimiento racional”, afirmó Carolina Buenhombre Patiño, Gerente del área Jurídica en SONDA de Colombia.
Gobernanza y regulación: claves para el siguiente paso
La IA llegó para quedarse por lo que diferentes organizaciones a nivel mundial y nacional han impulsado la construcción de marcos regulatorios más robustos, basados en riesgos y en la protección de derechos fundamentales.
Si bien es cierto que en Colombia la regulación aún está en desarrollo, SONDA, ha formalizado su uso mediante políticas internas y herramientas aprobadas, promoviendo una cultura de uso responsable tanto en el ámbito jurídico como tecnológico.
En este escenario, aspectos como la explicabilidad de los algoritmos (es decir, poder entender cómo funcionan), la calidad de los datos, la trazabilidad de las decisiones y la supervisión humana son claves para mantener la seguridad en su uso “La confianza en la tecnología dependerá, en gran medida, de la capacidad de las organizaciones para demostrar cómo y por qué se toman decisiones con el apoyo de herramientas de automatización” sostuvo Carolina.
Impacto tecnológico: de la automatización a la transformación
Desde la experiencia de compañías como SONDA, el valor de la IA no está solo en automatizar procesos, sino en integrarse estratégicamente para hacer más eficiente la gestión, permitiendo que los profesionales se enfoquen en tareas de mayor valor.
En sectores altamente regulados como el financiero o público, esta integración debe ir acompañada de principios claros: transparencia, control humano, seguridad de la información y alineación con marcos regulatorios.
La inteligencia artificial representa una oportunidad histórica para modernizar el sistema legal, hacerlo más ágil y accesible, e incluso cerrar brechas en el acceso a la justicia, sin ignorar los riesgos al respecto, si no haciéndolos parte de la construcción para obtener como resultado un sistema más robusto y seguro.
.
