Recomendaciones en el Día Mundial del Cuidado de la Piel
La piel está con nosotros todos los días. Nos acompaña bajo el sol, en el tráfico, en jornadas largas de trabajo, en noches sin dormir y en momentos de estrés. Es la primera barrera que nos protege del mundo exterior, pero muchas veces solo la miramos con atención cuando aparece una mancha, un brote de acné o las primeras líneas de expresión.
En el Día Mundial del Cuidado de la Piel, vale la pena recordar por qué cuidarla no es un lujo, sino una necesidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que entre el 50 % y el 90 % de los cánceres de piel están relacionados con la exposición excesiva a radiación ultravioleta. Además, la American Academy of Dermatology señala que 1 de cada 5 personas desarrollará cáncer de piel en algún momento de su vida, mientras que la International Agency for Research on Cancer reporta más de 3 millones de casos anuales de cáncer de piel no melanoma y más de 130.000 casos de melanoma en el mundo.
Para la doctora Viviana Perico, especialista en medicina estética, el mensaje es directo:
“La piel es el órgano más grande del cuerpo y cumple funciones vitales. Nos protege de infecciones, regula la temperatura y refleja lo que ocurre internamente. No podemos tratar su cuidado únicamente como un tema de vanidad”.
¿Seguir tendencias sin diagnóstico?
Hoy es común armar una rutina de cuidado de la piel con lo que recomienda una influencer o con lo que le funcionó a una amiga. El problema es que no todas las pieles son iguales. Usar cremas que no corresponden al tipo de piel, mezclar ácidos sin orientación médica o exagerar con los productos puede debilitar la barrera cutánea y terminar en más sensibilidad, manchas o brotes.
La piel cambia con la edad, con el estrés, con el clima y con las hormonas. Lo que funcionaba hace unos años puede que hoy ya no sea lo mejor. Por eso, también es importante entender que el cuidado debe adaptarse a cada etapa de la vida.
Recomendaciones según la edad:
Niñez y adolescencia
En esta etapa la piel todavía está en desarrollo. Lo ideal es mantener una limpieza suave, usar protector solar y evitar el exceso de cosméticos o maquillaje a edades muy tempranas.
Entre los 20 y 30 años
Es el momento de prevenir. Buena hidratación, antioxidantes y protector solar constante son claves. Si el acné persiste o hay sensibilidad frecuente, es mejor consultar antes de experimentar con productos fuertes.
Después de los 30 años
Aquí ya no solo se previene, también se empieza a tratar. Se pueden incorporar activos antienvejecimiento, pero siempre con orientación profesional. Dormir bien, alimentarse mejor y manejar el estrés se vuelve igual de importante que cualquier crema.
Mayores de 50 años
La piel tiende a estar más seca y delicada. Necesita hidratación más profunda, estímulo de colágeno y rutinas más respetuosas. Si se consideran procedimientos, deben realizarse con profesionales capacitados.
Tecnología y seguridad: no todo lo que está de moda es para todos
Hoy se habla de láser, radiofrecuencia, ultrasonido y bioestimuladores como si fueran soluciones rápidas. Estas tecnologías pueden ofrecer muy buenos resultados, pero no son mágicas ni universales.
Cada procedimiento actúa en capas distintas de la piel y tiene objetivos específicos: mejorar textura, estimular colágeno o tratar manchas. El problema no es la tecnología, sino usarla sin una valoración previa o en manos no preparadas.
Antes de cualquier tratamiento es clave revisar antecedentes médicos, medicamentos, cambios hormonales y expectativas reales. Saltarse este paso puede terminar en inflamación, manchas o resultados que no eran los esperados.
En medio de tantas tendencias en redes sociales, la invitación en este Día Mundial del Cuidado de la Piel es sencilla: escuchar a la piel, prevenir antes que corregir y buscar orientación profesional. Porque cuidarla no es solo verse bien, es proteger la salud hoy y también en el futuro.
