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Del chatbot a la acción: la inteligencia artificial entra al corazón del negocio

Empresas avanzan hacia operaciones inteligentes, donde la IA conecta datos, sistemas y decisiones en tiempo real.
Martes, Marzo 31, 2026

Durante mucho tiempo, la inteligencia artificial en América Latina fue terreno de prueba: iniciativas acotadas, soluciones puntuales y herramientas diseñadas para responder necesidades específicas. Sin embargo, ese enfoque comienza a transformarse. Las organizaciones están dando un paso más ambicioso: incorporar la IA como parte estructural de su funcionamiento diario.

Este cambio es especialmente visible en sectores como energía, servicios financieros y comercio, donde la operación depende de decisiones constantes y de alta complejidad. En este contexto, la inteligencia artificial deja de ser un soporte analítico y empieza a desempeñar un rol activo: no solo interpreta datos, sino que también proyecta escenarios, interviene en decisiones relevantes y participa directamente en la ejecución de procesos, bajo esquemas que garantizan control y trazabilidad.

En este escenario emerge el enfoque AI First, promovido por SONDA en la región, que plantea una transformación más profunda que la simple adopción tecnológica. Se trata de construir un entorno donde la inteligencia artificial, la analítica y la automatización operen de manera integrada, permitiendo que la tecnología evolucione desde la generación de información hacia un rol decisivo en la gestión y ejecución del negocio.

 

“La mayoría de las empresas hoy han interactuado con la IA a través de herramientas como chatbots. Eso es útil, pero limitado. Un enfoque AI First implica convertir la inteligencia artificial en una capacidad operativa, conectada a datos, sistemas y procesos, para pasar de responder preguntas a apoyar decisiones y ejecutar acciones dentro de la operación”, explica Héctor Bravo, director Regional de Tecnologías Disruptivas & AI de SONDA.

De pilotos aislados a operación inteligente

El impacto económico global de la inteligencia artificial se proyecta en más de 22 billones de dólares hacia 2030, equivalente al 3,7% del PIB mundial. Sin embargo, América Latina representa hoy apenas una fracción de esa inversión, lo que revela tanto una brecha como una oportunidad estratégica para acelerar su adopción de forma efectiva.
Para cerrar esa brecha, el modelo AI First propone dejar atrás la experimentación fragmentada y avanzar hacia plataformas operativas de IA, diseñadas para escalar, integrarse y generar impacto real en productividad, continuidad y eficiencia.

Inteligencia artificial integrada a la operación

El enfoque AI First se apoya en tres capacidades tecnológicas y complementarias, que permiten incorporar la inteligencia artificial en distintos niveles de la operación empresarial:

● AgentIA, sistemas de agentes inteligentes capaces de automatizar procesos de negocio y ejecutar tareas dentro de flujos operativos conectados a plataformas tales como ERP, CRM, etc.
● Analytics, que transforma grandes volúmenes de datos —estructurados y no estructurados— en inteligencia accionable para anticipar fallas, optimizar procesos y acelerar la toma de decisiones.
● RobOps, que lleva la inteligencia artificial al mundo físico mediante robots autónomos, drones y sensores que monitorean infraestructura crítica en tiempo real.

“AgentIA decide, Analytics aporta inteligencia y RobOps ejecuta en el mundo físico. Juntas, estas capacidades permiten que la inteligencia artificial deje de ser solo una herramienta de análisis y se convierta en parte activa de la operación”, agrega Héctor.
 
Uno de los casos más visibles de esta convergencia se observa en operaciones industriales y de servicios básicos, donde robots cuadrúpedos y drones autónomos realizan inspecciones en subestaciones eléctricas, redes de agua o instalaciones mineras.
Equipados con sensores térmicos, cámaras de alta resolución y sistemas de navegación autónoma, estos dispositivos detectan anomalías como sobrecalentamientos, fugas o vibraciones fuera de rango, generando alertas con evidencia para los equipos humanos.

“El robot no ‘adivina’. Detecta anomalías a partir de sensores y modelos analíticos que clasifican la severidad de un evento y entregan información confiable para la toma de decisiones”, puntualiza el ejecutivo.

El rol de las personas en la operación con IA
La adopción de inteligencia artificial también está transformando la forma en que trabajan los equipos dentro de las organizaciones. La automatización de tareas repetitivas reduce reprocesos y carga operativa, permitiendo que las personas se concentren en actividades de mayor valor, como análisis, supervisión, gestión de riesgos y mejora continua.

“La inteligencia artificial no reemplaza al experto. Lo que hace es liberar tiempo para que el criterio humano se aplique donde realmente marca la diferencia”, explica Héctor.

En países como Colombia, uno de los desafíos para desplegar este tipo de soluciones es la conectividad, especialmente en entornos industriales o zonas remotas. Por ello, muchas de estas arquitecturas combinan nube, edge computing y procesamiento local, permitiendo que los sistemas de IA sigan operando incluso con conectividad intermitente.

Para las empresas, el desafío ya no es experimentar con inteligencia artificial, sino integrarla estratégicamente en su operación, de forma segura, escalable y con impacto directo en la productividad y los resultados del negocio.