Pavco Wavin impulsa soluciones sostenibles para evitar inundaciones urbanas
Durante años, las ciudades colombianas crecieron más rápido que su infraestructura. Calles pavimentadas, nuevas urbanizaciones y más concreto transformaron la manera en que el agua circula en los entornos urbanos. Hoy, esa expansión, sumada a temporadas de lluvia más intensas, está poniendo en evidencia las limitaciones de sistemas de drenaje diseñados para una realidad climática y poblacional muy distinta.
Lo que antes podía resolverse con un desagüe convencional ahora deriva, en muchos casos, en vías colapsadas, afectaciones a viviendas y presión sobre los servicios de emergencia. A esto se suma un problema cotidiano pero determinante: la acumulación de residuos, grasas y escombros que terminan bloqueando la red de alcantarillado y reduciendo su capacidad de respuesta.
Las cifras reflejan la dimensión del desafío. Solo hasta marzo de 2026, Colombia ha reportado más de 600 emergencias asociadas a las lluvias en 328 municipios, dejando más de 155 mil familias afectadas. El panorama confirma que el manejo del agua lluvia dejó de ser únicamente un tema operativo para convertirse en una prioridad de adaptación urbana y resiliencia climática.
“Más allá de los desechos, el factor técnico crítico es la impermeabilización excesiva del suelo. Al cubrir la tierra con asfalto y concreto, se reduce la infiltración natural y se aumenta el volumen de escorrentía superficial, sobrecargando redes que no fueron diseñadas para captar y evacuar tales magnitudes de agua de manera eficiente” explica Javier Quiroga, GC UCR para países andinos de Pavco Wavin.
De acuerdo con el experto, esta saturación del sistema pluvial es lo que diferencia un encharcamiento temporal en las vías de una inundación por desbordamiento de ríos, la cual suele ser más prolongada y peligrosa cuando hay asentamientos en zonas de ronda no planificadas.
Frente a este desafío, la ingeniería moderna propone una transición hacia las "ciudades esponja" mediante la implementación de Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible (SUDS). Estas técnicas imitan el ciclo hidrológico natural al infiltrar y retener el agua en su origen, evitando que colapse el alcantarillado.
Un proyecto integral puede combinar infraestructura verde, como jardines de biorretención y techos verdes, con infraestructura gris-azul donde destaca el sistema AquaCell, una solución de celdas de infiltración que permite captar, almacenar y aprovechar el agua lluvia en lugar de simplemente evacuarla.
“Incluso en ciudades ya construidas, es posible rediseñar espacios mediante parques inundables y alcorques que mitigan el riesgo y permiten reutilizar el recurso para usos no potables en edificaciones, como el riego de zonas verdes o la alimentación de baterías sanitarias” asegura Quiroga.
Para que esta gestión sea efectiva, el “músculo” bajo el asfalto es vital. El uso de tuberías de gran diámetro fabricadas con materiales avanzados, como los sistemas de PVC, maximiza la eficiencia debido a su baja rugosidad y alta resistencia estructural y química, lo que previene la corrosión y requiere menor mantenimiento.
No obstante, la tecnología debe ir acompañada de una cultura de prevención; la falta de mantenimiento estructural y la acumulación de sedimentos en sumideros pueden generar riesgos sanitarios y pérdidas económicas considerables.
El ciudadano común juega un papel fundamental en este ecosistema al programar limpiezas periódicas de desagües en sus viviendas y evitar el vertido de desechos en las calles. En última instancia, asegurar el correcto funcionamiento de los drenajes es un compromiso compartido que, apoyado en la innovación técnica, garantiza que la sostenibilidad y la seguridad urbana sean finalmente una realidad posible.
