SONDA plantea que el futuro de las ciudades inteligentes depende de integrar la información en tiempo real
Mientras las ciudades colombianas aceleran sus inversiones en videovigilancia y monitoreo urbano, el debate sobre seguridad comienza a desplazarse hacia un punto más estratégico: la capacidad de convertir la información en acciones coordinadas y oportunas. Aunque el país ya supera las 26.000 cámaras bajo control de las autoridades y Bogotá continúa ampliando su infraestructura tecnológica, los avances en percepción y resultados de seguridad no han evolucionado al mismo ritmo.
Para SONDA, este escenario demuestra que el desafío de las ciudades inteligentes ya no pasa únicamente por incorporar más dispositivos, sino por lograr que los sistemas públicos funcionen de manera integrada. Hoy, áreas como seguridad, movilidad, salud y atención de emergencias operan con plataformas separadas, lo que limita el intercambio de información en tiempo real y dificulta respuestas coordinadas ante incidentes.
Desde la visión de la compañía, el verdadero valor de la tecnología urbana no está en la cantidad de datos que se generan, sino en la capacidad de analizarlos, compartirlos y convertirlos en decisiones rápidas que permitan anticipar riesgos y mejorar la gestión de la ciudad.
En el día a día, esto significa que, ante una emergencia, la información no fluye de forma coordinada entre las entidades responsables, lo que impacta los tiempos de respuesta y limita la capacidad de reacción de la ciudad. Para el ciudadano, esto se traduce en una atención más lenta y en una respuesta menos oportuna por parte de las autoridades.
“Las ciudades han avanzado en la captura de datos, pero no al mismo ritmo en su integración. Hoy cada sistema ve una parte de la ciudad, pero no existe una visión unificada en tiempo real”, señala Adriana del Pilar, Gerente de la Vertical Smart Cities & Mobility en SONDA.
El enfoque tradicional basado en ampliar cobertura -más cámaras y sensores- resulta insuficiente si no está acompañado de capacidades de analítica e interoperabilidad. Esto implica que los sistemas no solo registren las situaciones, sino que permitan identificar patrones, generar alertas y anticipar escenarios de riesgo y facilitar la toma de decisiones coordinadas entre entidades.
Experiencias en la región evidencian este cambio. En Las Condes, Chile, la implementación de una plataforma de seguridad integrada, con más de 2.400 cámaras y dispositivos urbanos conectados, permitió en menos de un año reducir en 60% los robos a viviendas, 37% los hurtos a comercios y 22% los asaltos a personas.
Bogotá avanza en este proceso, pero el siguiente paso es ampliar su alcance a nivel ciudad
En marzo de 2026, TransMilenio puso en operación su Centro de Control Integrado, consolidando la gestión de sus componentes y procesando más de 40 millones de registros diarios, a partir de cerca de 2.700 cámaras fijas y más de 36.900 en buses.
Para SONDA, este tipo de avances marca una base importante, pero el reto es lograr que estos sistemas se conecten con otras plataformas de ciudad, como los centros de monitoreo de seguridad, para permitir un flujo de información en tiempo real.
“La diferencia está en que un dato no se quede en el sistema donde se genera. Cuando la información se comparte entre entidades, es posible activar respuestas coordinadas en segundos”, explica Adriana del Pilar.
La inversión en seguridad creció un 43% solo en 2025 y el número de cámaras se ha multiplicado más de veinte veces en la última década. Sin embargo, en ese mismo periodo, la percepción de inseguridad y varios indicadores de criminalidad no han mejorado al mismo ritmo.
Impacto en la toma de decisiones públicas
La integración de datos no solo impacta la operación diaria, sino también la toma de decisiones a nivel institucional. Con información fragmentada, las decisiones se basan en registros históricos. Con datos integrados, es posible priorizar recursos, identificar riesgos y actuar de manera preventiva.
Por esta razón, el desarrollo de ciudades inteligentes en Colombia dependerá menos de la expansión de infraestructura tecnológica y más de la capacidad de aprovechar la información disponible para tomar decisiones más oportunas.
