En la Semana de la Niñez, Clínica del Country y Clínica La Colina destacan modelo educativo que transforma la experiencia hospitalaria
En medio de habitaciones clínicas y tratamientos médicos, hay espacios donde los cuadernos, los juegos y la imaginación siguen teniendo lugar. Durante la Semana de la Niñez, la Clínica del Country y la Clínica La Colina ponen en el centro una iniciativa que transforma la experiencia hospitalaria de niños y adolescentes: las Aulas Hospitalarias, un modelo que integra educación, bienestar emocional y recuperación.
Lejos de interrumpirse, el proceso educativo se adapta. Gracias al trabajo conjunto con la Secretaría de Educación de Bogotá y colegios distritales aliados, los salones de clase se trasladan al hospital. Allí, docentes especializados acompañan a cada estudiante según su estado de salud, ajustando ritmos, contenidos y metodologías para que continuar aprendiendo sea posible, incluso en condiciones complejas.
Este programa está dirigido a pacientes entre los 4 y 17 años que deben permanecer hospitalizados por diferentes periodos. Más que un apoyo académico, las Aulas Hospitalarias se convierten en entornos de contención emocional y estímulo, donde el juego, la lectura y las actividades pedagógicas ayudan a mantener la motivación, reducir la ansiedad y fortalecer el vínculo con la vida cotidiana.
Desde su creación en 2018, esta estrategia ha sumado miles de sesiones pedagógicas, consolidándose como una respuesta concreta para evitar la desescolarización y garantizar el derecho a la educación. En estos espacios, aprender no se detiene: se transforma para acompañar a cada niño en uno de los momentos más desafiantes de su vida.
Cobertura e intervenciones educativas 2025
Como parte del compromiso permanente con la educación inclusiva, durante 2025 las Aulas Hospitalarias lograron:
• Clínica del Country: Se beneficiaron 980 estudiantes/pacientes, con un total de 2.627 atenciones pedagógicas, en articulación con el Colegio Distrital Heladia Mejía IED.
• Clínica La Colina: Se beneficiaron 1.143 estudiantes/pacientes, con un total de 2.311 atenciones pedagógicas, en alianza con el Colegio Distrital Gerardo Paredes.
Estas cifras reflejan el alcance de un programa que brinda apoyo pedagógico continuo tanto a pacientes de corta como de larga estancia, evitando la desescolarización y promoviendo el desarrollo integral de los niños incluso en medio de tratamientos médicos complejos.
La Dra. Adriana Rey Velasco, Jefe del Servicio de Pediatría de ambas instituciones, destaca que este modelo hace parte de un enfoque de atención integral que trasciende el tratamiento clínico:
“Las Aulas Hospitalarias permiten que los niños mantengan su proceso educativo y, al mismo tiempo, encuentren un espacio de bienestar emocional dentro del hospital. El juego, la lectura y el aprendizaje no solo aportan a su desarrollo, sino que también favorecen su recuperación y adherencia a los tratamientos”.
Además de su impacto académico, estos espacios representan una pausa emocional para los pacientes y sus familias, contribuyendo a reducir la ansiedad, fortalecer la adaptación al entorno hospitalario y preservar aspectos fundamentales de la infancia.
Educación y juego: claves para la adherencia al tratamiento
Las Aulas Hospitalarias están diseñadas especialmente para niños con estancias hospitalarias prolongadas, incluyendo pacientes con patologías complejas como el cáncer. A través de la articulación con la Secretaría de Educación, algunos niños incluso pueden continuar formalmente su proceso académico, mientras que otros reciben acompañamiento en tareas, actividades pedagógicas o espacios lúdicos que favorecen su desarrollo.
Pero el impacto va más allá del aprendizaje. En medio de un proceso que puede ser difícil tanto para los niños como para sus familias, estos espacios se convierten en una pausa emocional. Son momentos para desconectarse del entorno clínico, reducir la ansiedad y fortalecer la adherencia a los tratamientos.
Tratamientos con enfoques multidisciplinarios
Durante la Semana de la Niñez, las clínicas desarrollan una agenda especial en la que participan equipos de nutrición, rehabilitación, psicología y pediatría, junto con el programa de Aulas Hospitalarias. Cada jornada está enfocada en promover los derechos de los niños, fortalecer hábitos saludables y generar experiencias que aporten a su bienestar integral.
Sin embargo, el mensaje central es claro: el cuidado de la niñez no es una labor de un solo día o mes. Es un compromiso permanente que se construye los 365 días del año, a través de un enfoque multidisciplinario que involucra no solo al paciente, sino también a su familia. El acompañamiento psicológico, el soporte nutricional, las terapias de rehabilitación y las actividades pedagógicas hacen parte de un ecosistema de atención que busca reducir el impacto de la hospitalización en la vida de los niños y sus cuidadores.
“Los niños tienen una capacidad admirable de adaptación y optimismo. Incluso en medio de situaciones difíciles, logran encontrar motivos para sonreír. Ese es un aprendizaje profundo también para los adultos”, concluye la doctora Rey.
Este modelo de atención reafirma que el cuidado de la niñez es un compromiso permanente. A través de la articulación entre el sector salud y educación, la Clínica del Country y la Clínica La Colina continúan construyendo entornos donde la enfermedad no detiene el aprendizaje, y donde cada niño tiene la oportunidad de seguir siendo niño, incluso en medio de la hospitalización.
